Punto de vista de Mia
Llegué a casa justo cuando el sol del atardecer comenzaba a atenuarse y el cielo se tiñó de un dorado sereno. Me dolían un poco los brazos al llevar las bolsas de la compra al interior. Pero Zara apareció casi enseguida, como si hubiera estado esperando en la puerta.
"Por fin", dijo, quitándome las bolsas de las manos. "Empezaba a pensar que te habías perdido".
"No", respondí, quitándome los zapatos. "El tráfico era solo... tráfico".
Tarareaba distraídamente, echando un vi