Victoria, al llegar a su apartamento, se encontró con Marcela —la madre de los Castillo— y con Andrés, que estaba junto a sus hijas. Se molestó de inmediato y mandó llamar a las empleadas que se encontraban en ese momento.
—¡Ustedes no pueden dejar entrar a nadie en este apartamento! ¡Siempre les recalqué por qué no se puede! —exclamó, furiosa.
—La señora es conocida por el personal de seguridad del conjunto. Además, dijo que era la abuela de las niñas —respondió una de ellas, intentando justif