Jimmy se dio la vuelta para que Zack comprendiera que no estaba abierto a negociar nada.
Soltó un bufido de resignación.
—Haz lo que quieras. —miró al cielo, consternado, tratando de pensar que demonios le iba a decir a los demás.
Tendría que largarse ahora mismo para que los exploradores no los alcanzaran ni sospecharan nada.
—Si Athius llega, dile a él que me defienda. Nadie lo contrariará. —Jimmy hizo una mueca a modo de despedida. —Volveré cuando los haya curado.
El lobo rojo se marchó por