LENI
El aire era denso, cargado de un silencio que, a medida que pasaban los segundos, se tornaba cada vez más insoportable. Me encontraba en el umbral de la casa, observando cómo la tensión crecía entre los dos hombres que, en un momento, habían sido parte de mi vida de maneras muy distintas: Ardian, el padre de mi hijo, y Viktor, mi hermano. La luna se ocultaba lentamente, y con él se desvanecía la calidez de la noche, dejando solo un frío que calaba hasta los huesos.
—Ardian —espeté, inten