LENI
El grito de mi madre resonó en la penumbra del castillo, un eco de furia y preocupación que atravesó cada rincón. No entendía por qué había estallado así, por qué su voz había alcanzado ese tono desgarrador que me hizo sentir como si el suelo se desmoronara bajo mis pies. El vínculo con Ardian se intensificaba, una conexión palpable que me ataba a él más fuerte que nunca.
—Leni, ¡¿qué has hecho?! —preguntó mi madre, su mirada fija en mí, llena de una rabia que apenas podía comprender.