LENI
—Leni, cariño, siéntate —dijo mi madre, con su voz melódica.
Miré a mi padre, que mantenía una expresión seria, y tomé asiento. Desde que me enteré de que era mitad lobo, mis dudas giraron en torno a mis orígenes, ahora que estoy delante de estas personas que dicen ser mis padres, resulta extraño.
—Hay algo que necesitas saber, algo que hemos guardado por mucho tiempo —continuó mi madre, su mirada fija en la mía, como si intentara atravesar las murallas que había construido en torno a mi