Nicolás
El día era estupendo, y a pesar de su molestia por viajar en auto, hasta nuestro destino y los lobos extras, todo parecía marchar viento en popa. Podría acostumbrarme a su compañía, a su inequívoca virtud de analizar y cuestionarlo todo.
Cuando bajamos del auto al pie de la montaña, los chicos montaron todo en un abrir y cerrar de ojos.
Todo se veía muy apetitoso y el ambiente era ameno, lo mas importante ella se veía féliz. Solo eso era importante, al menos para mí.
planeaba comer