Capítulo 24. Impotencia
LIAM
Mi cuerpo se siente caliente, y algo afilado lastima mis costillas en cada respiración que tomo. Trato de abrir los ojos, pero al instante vuelvo a cerrarlos debido a la luz que daña mi vista. Intento de nuevo, haciendo sombra con mi mano y me levanto despacio, aturdido.
La cabeza me da vueltas como si tuviera resaca y me obligo a recordar por qué me encuentro en el patio trasero de mi casa, semidesnudo y adolorido.
Pequeños flashbacks de la noche anterior estallan en mi mente como fuegos