—¡Marietta! —Vi a la guerrera en ella cuando se volvió. Era formidable por derecho propio. Entendía por qué tantos se intimidaban con su sola presencia—. ¿Puedes reunir a todos los miembros del aquelarre y a los lobos que necesiten atención? Se está haciendo tarde y no hay razón para tratarlos aquí afuera. El hospital de la manada está mejor equipado para quien aún lo necesite. Para los demás, tenemos una solución temporal de alojamiento esta noche.
No me cuestionó para nada y enseguida organiza