Elara
Llegamos al amparo de la oscuridad y entramos al garaje como cualquier otro día. Jax y Dev arrastraron al rebelde afuera, con la cabeza colgando.
—¿Qué vamos a hacer con este imbécil? —preguntó Jax.
—Lo voy a colgar. Si es un “contratista”, tarde o temprano su interés propio va a pesar más que su lealtad. Estoy harta de estos rebeldes y de quienquiera que esté acechando en la manada creyendo que pueden pasar por encima de mí. Si quieren que sea una perra, entonces seré una perra. —Me di la