Elara
—Alfa, necesitas comer y descansar. —Melanie entró con una bandeja de comida y café—. No estás siguiendo el plan que los guerreros armaron.
—Ese plan era para ellos y sus rotaciones, no para mí. —Le gruñí, y luego cerré los ojos y respiré hondo. Ella no merecía mi mal humor—. Lo siento, Melanie.
—No te preocupes, Alfa. Creo que te vendría bien descansar. Te ayudaría a concentrarte mejor y quizá a estar un poco menos insoportable. —Me lanzó una sonrisa burlona. Debía estar muy cansada como