—Vamos entonces por allá. —Señalé hacia el sur, queriendo que él tomara la delantera.
—¿Quieres transformarte para viajar?
—Eh, no, en realidad. Quiero saber qué conoces de esta zona. ¿Hay buenos lugares para esconderse o tender una emboscada? ¿Hay algún punto más elevado desde donde podamos observar?
—Por aquí, señora.
Ahí estaba mi idiota, puse los ojos en blanco. No, no mi idiota. Era simplemente un idiota actuando como tal, que en ese momento se alejaba sin esperarme.
***
Greta
Maldición, es