Ryker
—No te muevas, corderito, ya te tengo —le dije.
En ese momento, no podía tenerla lo suficientemente cerca. Aquel había sido el viaje más largo de mi vida. Gracias a la Diosa que Claude y sus payasos habían mordido el anzuelo.
Después del segundo ataque que ella sufrió allí, Josh y yo buscamos en nuestros territorios a una loba que encajara con la descripción básica de Kennedy. Encontramos a una guerrera llamada Mia, que estuvo más que feliz de ser la doble de Kennedy. Los dos ataques y el