Kennedy
Todos se me quedaban viendo fijamente y eso era lo que más detestaba. La lástima en sus ojos. No había nada que ninguno de nosotros hubiera podido hacer diferente. Eso ya lo había aceptado. La situación era la que era. La única parte que todavía me costaba trabajo era el recuerdo de estar sentada allí, atrapada, con los cuerpos sin vida de mis padres.
Respiré profundo y Ryker me acercó todavía más a él. Acababa de darme cuenta de que me estaba abrazando en público, y no me sentía para na