Narrador omnipresente
Curthwulf llega a la que había sido su casa las últimas semanas y pregunta por una sola persona. Carlos y Bratt, quienes lo esperaban desde la mañana, se miraron entre sí al verlo tan mal físicamente.
Sus ojeras eran evidentes y aunque olía a jabón de avena y su ropa tenía perfume, se veía mal. como si la ropa no luciera en un cuerpo sin vida que caminaba solo por inercia. Sabían lo que eso significaba, por lo que, solo esperaron en la sala que el caos comenzara.
Brittan