Las horas pasan y salgo del dormitorio en busca de comida, porque después de ducharme, me acosté en la cama. Pero, el olor de nosotros impregnados en toda la habitación me impide dormir. Sentía que en cualquier momento recibiría un ataque.
Caminando por la casa, me doy cuenta de que es fácil perderse. Sin embargo, las risas de los niños me dirigen a lo que es la cocina de la casa. Una cocina tradicional que muestra cómo eran las cocinas en Venecia hace más de un siglo y como se adecuan para el