Me despierto con un increíble dolor de cabeza, me incorporo en la cama y veo que Jakob está sentado en el sofá, viéndome pensativo. No sé, si es que aún estoy ebria. Entrecierro mis ojos, los abro nuevamente y el sigue ahí. Lo veo más claro. Esto no es algo bueno. Él sigue ahí sentado viéndome, hasta que se remueve en el sofá, sube su pierna izquierda sobre la derecha y sonríe.
- Parece que lo pasaste bien anoche.
Dice un poco sarcástico. Yo no digo nada y comienzo a masajear mis sienes.
- Sabe