Metí la mano en el bolsillo de mi rebeca y saqué el sobre. Marta me lo había entregado esa mañana, en voz baja, diciendo solo que confiaba más en mi juicio que en el suyo para esto, porque ella no era su madre y yo, en todos los sentidos que realmente importaban, lo era en ese momento. Se lo tendí.
—Es tuyo —le dije—. Lo que sea que contenga. No me corresponde a mí decidir, ni a Marta tampoco, no realmente, aunque sea ella quien lo guarda por ahora. Te pertenece a ti. Eso significa que tú decid