63. La pared de espejo
El veintitrés de diciembre, Lacey había estado compartiendo con sus amigas la despedida de soltera, hasta el atardecer, en la que había quedado a reunirse con Danniel. Se había puesto un vestido rojo y se había amarrado su cabello castaño en un moño. Subió al auto de su amante y lo saludó con un corto beso. El viaje duró algunos minutos, pero llegaron a un imperioso edificio. Al acceder al recinto, fueron recibidos por una anfitriona que tenía la cara tapada por un antifaz y Danniel le entregó