—¿No te gustó la rubia? Es de las más hermosas del Kristallvind— Sonrío de lado negando lentamente con la cabeza. Tomo un sorbo al agua mineralizada dejándola sobre la barra. La hermosa mujer que intentó hipnotizarme con su escultural cuerpo, me dedica una mirada de reproche desde el otro lado del Pub. No me interesa en lo más mínimo, y sus intentos por cautivarme, estuvieron lejos de la sutileza, puesto que parecieron, vulgarmente déspotas.
— Vine por Negocios Izan. Mi tiempo es esencial. Agr