Empecé a caminar , muy lentamente para mi agrado , moría de vergüenza , cada paso que daba me hacía soltar un pequeño quejido .
Esteban paso un brazo por mi cintura y me ayudó a caminar , le agradecí con la mirada .
Al entrar una señora de unos cuarenta años y vestida como secretaria hizo una pequeña reverencia .
- ¡Bienvenido Señor!
- Gracias Brenda , ¿confirmaste la reunión con Mikhail?
- Así es , el señor DeCarson y el joven Nicolás llegarán esta noche .
Esteban asintió y entonces la mirada