A ver, no se confundan.
Egan sí está furioso, pero no con Anna… bueno, sólo un poquito, porque estaba hablando con Ángel… ¡Y a solas!
Pero lo que más lo tiene así es saber que ella está resignada a su trato, que no va a luchar por defenderse porque la vida le enseñó a ser así, más bien aquellas chiquillas en el orfanato, a las que le provoca ir a buscarlas y hacerlas picadillo una a una.
«Espera, ¿por qué harías eso por la hija de tu enemigo?»
“¡Porque se me da la gana!”, se responde a sí mismo