Antes de que pudiera seguir pensando en ello, llegó una llamada de Laurie.
—Señor Jareth —dijo Laurie con voz tensa—. La fiebre de Sherrie está subiendo.
Era la primera señal de que la infección estaba empeorando.
La voz de Jareth se volvió gélida. —Trátenla. Cueste lo que cueste. Quiero saber si esta enfermedad tiene cura.
Sherrie ya estaba en sus manos. Al menos podía servir para algo.
Si Allison llegaba a infectarse, Sherrie sería la primera en recibir todos los medicamentos experimentales.