Capítulo 26 —El ahora
Narrador:
Liam permaneció en silencio, aún con Maya sentada sobre él. Sus manos, firmes pero suaves, descansaban en sus caderas, como si el simple contacto de su piel fuera suficiente para calmar la vorágine que llevaba dentro. La luz tenue del apartamento parecía envolverlos en una burbuja que, por primera vez, no estaba cargada de amenazas o desafíos, sino de una calma extraña y tensa. Maya lo observaba, apoyando una mano en su pecho, sintiendo los latidos descontrolados