Erika cargaba con el peso de la culpa en sus hombros y posiblemente el de su vientre.
Con el paso de los días sus síntomas fueron incrementando, levantando aún más sus sospechas.
Por lo que un día decidió salir de dudas y tomar el valor de comprar un test de embarazo. El miedo envolvía su cuerpo a medida que esperaba los resultados.
No sabía cómo podría lidiar con esa situación.
Rogaba con todas sus fuerzas que la prueba diese negativo y de la misma manera deseaba no haberse involucrado con Er