El laboratorio era un edificio modesto y común en una calle que nunca antes había albergado una barrera de prensa, y la barrera que se había erigido a su alrededor para la ocasión era, pensó Elara, considerablemente más grande de lo que el edificio merecía.
Contó once equipos de cámaras desde la ventanilla del auto mientras Danilo se detenía junto a la acera. Contó, más atrás, a un grupo de periodistas de medios impresos que sostenían blocs de notas con la postura específica y esperanzada de qu