El mensajero llegó cuatro días después de la ceremonia de nombramiento, y Katlya supo, por la calidad concreta de su urgencia, que aquello no era otra cortesía formal de Selenar.
Llegaba sin aliento cuando Pedro lo condujo al estudio, el polvo del camino todavía en su abrigo, e hizo una reverencia rápida antes de hablar, con la prisa particular de un hombre al que le habían ordenado entregar su mensaje directamente y sin demora.
—Consorte. Alfa —dijo, con la voz tensa—. El Rey Sebastian envía n