Él estaba en su escritorio cuando llegó el mensaje de ella.
Ya lo sabía; Kexo lo había llamado primero, lo cual no era algo que hubiera pedido ni algo para lo que estuviera preparado. Había estado a mitad de la revisión del informe de recomendación de sentencia de Curello cuando entró la llamada, y la había respondido con la atención específica y compuesta que prestaba a todas las llamadas de números que había catalogado como importantes.
—Quiero decirte algo antes de que lo escuches por otro l