El gerente del bar se quedó perplejo ante la actitud de Nicole.
¿Una mujer tan elegante y joven quería escuchar una canción tan anticuada?
Sin embargo, como ella era la que pagaba, ¡su palabra era ley!
El gerente del bar no se atrevió a mostrar su sorpresa y la miró con una sonrisa como si estuviera viendo una montaña de oro.
“¡Por supuesto! ¿Qué más necesita?”.
“¿Cualquier cosa que necesite me la pueden conseguir?”. Nicole levantó las cejas.
“Las necesidades de nuestros clientes son nuest