Clayton Sloan tiró de la comisura de sus labios y sonrió con amargura. “No puedo creer que me hayan estafado. Eso me hace sentir un poco desmoralizado…”.
Para una élite empresarial y un genio de Wall Street, saber esto fue una caída demasiado grande.
Nicole se rio, lo que instantáneamente iluminó la atmósfera en el coche.
Ella sacó el iPad que traía consigo. “Puedo contarte sobre el tema del discurso”.
Esta reunión era principalmente un intercambio prospectivo de estudios de mercado. La razó