Nicole bajó la mirada y acarició a Tigger, que estaba en sus brazos. Parecía que ya había terminado de hablar con él.
Aun así, Eric se rehusaba a darse por vencido. ‘¿Cómo podría rendirme tan fácilmente? ¡Me merecía esa puñalada en el corazón!’.
Eric sonrió miserablemente e hizo un esfuerzo por parecer tranquilo.
Él bajó la mirada y sacó del bolsillo una foto que había estado mirando innumerables veces. Las yemas de sus dedos estaban blancas de tanto apretarla.
Nicole le había salvado la vid