Nicole casi lloró al escuchar esos nombres. Quería saltar de alegría.
“¡Mi hermano está aquí!”.
¡Casi pensaba que iba a morir aquí!
¡Las innumerables y pesadas rocas que se amontonaban en su pecho casi la hacían incapaz de mantenerse de pie!
El ruido retumbante en el aire era interminable, como si la estuvieran llamando
Nicole nunca había encontrado el sonido de un helicóptero tan agradable para sus oídos. ¡Era tan dulce que la sacaba del borde de la muerte!
¡Era su llama de esperanza, su