Mientras soplaba el viento frío, Nicole no tenía interés en quedarse aquí y simplemente se fue.
Ya era muy tarde cuando llegó a casa.
Temprano a la mañana siguiente, cuando abrió los ojos, lo primero que llamó su atención afuera de la ventana eran las capas sobre capas de hojas verdes.
Había especies preciosas y raras de árboles por todas partes, y la luz del sol que se asomaba por las grietas iluminaba perezosamente su rostro.
Qué día tan bonito...
La infelicidad de la noche anterior fue o