La expresión de Lumi no cambió en lo más mínimo. Apartó la mirada y curvó suavemente las comisuras de sus labios.
“Oh, ¿estás aquí para contarme tu historia de amor? Todo está bien ahora. Cuando nos divorciemos, puedes estar con él abiertamente”.
Kirsi hizo una pausa y frunció los labios.
“Lumi, sabes muy bien que eso no es lo que quise decir. Estoy aquí para convencerte de que no te divorcies”.
Lumi dejó escapar una risa ligera y tomó un sorbo del té de rosas que estaba colocado a un lado.