La mujer sonrió y se acercó a darle una palmadita en el hombro a Nicole.
“Me agradas mucho. Mientras te comportes, puedo asegurarme de que no sufras tanto”.
Nicole parpadeó. Escuchó lentamente esas palabras, pero no se alegró en lo más mínimo.
"Entonces, ¿puedo preguntar a dónde se llevaron a la chica?".
La sonrisa de la mujer se desvaneció.
Sus ojos exudaban un ligero escalofrío.
"Te dije que no te metas en lo que no te incumbe".
"¿Por qué un traficante de armas haría algo de tan bajo ni