Nicole frunció los labios y no emitió ningún sonido.
Resistirse ahora sería como echarle más leña al fuego.
Ella no era tan tonta.
El otro hombre la miró. Su mirada obscena la evaluaba.
“Hermano, esta mujer tiene una gran figura. ¿Por qué no nos la das para que la probemos? ¡Nunca antes habíamos visto a una Medianense tan hermosa!”.
El rostro de Nicole cambió.
Un escalofrío le recorrió la espalda.
Se sentía impotente como si estuviera esperando el juicio de alguien.
La sensación de caer