La voz de Dominic sonaba histérica. Era obvio que él estaba furioso.
Kai frunció el ceño cuando escuchó su nombre y llamó a la puerta.
A Dominic no le importó y volteó su cabeza. "¿Quién dijo que podías entrar?".
Él pensó que era su secretaria.
Pero hablando del rey de Roma…
Kai también traía un pez gordo que no podía ofender detrás de él.
En un instante.
Dominic se levantó de su silla. "Tú... Guau, ¿volviste?".
Dominic se acercó con una sonrisa. "¡Señorita Stanton, cada vez que la veo,