Clayton estaba de pie en su habitación de hotel, mirando a lo lejos en la noche oscura.
El cielo nocturno en Europa siempre se veía algo despejado y frío.
Sin embargo, sentía que estaba sudando por todas partes.
Un segundo, dos segundos, cinco segundos…
Nicole finalmente habló de forma vacilante.
“Claro. Si estás mentalmente preparado, te llevaré a conocerlos”.
En un instante, Clayton sintió que había vuelto a la vida, como un hombre que se ahogaba al que le acaban de lanzar un salvavidas.