CELOS ABSURDOS.
Al fin después de un largo camino habíamos regresado a la ciudad, la experiencia había sido buena pero extrañaba demasiado a mi madre, así que Jack me dejó en casa, en la única casa que me hace sentir cálida.
—Buenos días— Dije con emoción, me lancé sobre la cama donde estaba mi madre acostada.
—Hola hija mía, que bueno verte— Dijo con voz débil mi madre.
—Que bueno es verte a ti madre, estás en casa, te extrañé muchísimo, te lo juro— Le respondí mientras la abrazaba con fuerzas.
—Mamá ten