14. La molestia
"Número siete: la parte B otorga su permiso, su cuerpo y su voluntad a la parte A".
Esas palabras en particular hacían que su corazón latiera desbocado, que el pánico se apoderara de su pecho. Sus amigas siempre le habían dicho que olvidara el asunto, que no tenía importancia, que era solo un juego estúpido, algo que todos hacían para salir de situaciones incómodas. Pero esto no era un juego. Esto era real. Y ahora estaba atrapada. Miró de reojo a Heinz, que la observaba con una calma perturbad