Ava DeCostello
New York
Eryx y yo, seguimos sentados degustando el helado, en el centro comercial. Era fascinante, ver a mi guapísimo esposo, hacer algo tan simple, como degustar un simple cono de helado y disfrutarlo todo, como si fuera la primera vez que lo hacía. Yo podía atribuirle eso, a que, en su casa, seguramente les compraban de los mejores helados de importación y que por lo ocupados de sus padres, no los podían sacar, ni a él, ni a sus hermanos a hacer algo como esto, que ahora está