Eryx DeCostello
Miami
Tobías estaba llorando y Sophia de inmediato, se puso de pie para abrazarlo. Yo conocía a mi amigo y él no era de los que lloraran por todo. Por otro lado, mi esposa se quedó consternada con el teléfono en mano y de los hermosos ojos de mi mujer maravilla, brotaron las lágrimas que una por una, fueron corriendo por sus mejillas, pero ella no me decía nada, yo la abracé y la miré en busca de una respuesta,
–Eryx, lo que pasa es que, ha pasado una tragedia en New York – Ava