Ava Janssen
New York
–No te preocupes Dante, ahora ven conmigo te pasaré a que veas a tu hermana y después vengo por ti, Ava – Me dijo Jim Duncan– Debe ser solo una persona a la vez.
Claro que eso lo sabíamos, en ningún lado aceptaban que dos personas entraran a ver a un detenido, aun siendo privilegiado. En mi país es así, pero ahora que ya había logrado conseguir los dos permisos era algo muy importante, pues no todo el tiempo podías pasar a ver a la persona.
–Ve Dante, mientras yo, esperaré