Eryx DeCostello
Bristol
En ese momento, mi voz se quebró y entonces lloré. Lloré desconsolado delante de Ava, la mujer que amo al recordar, que fui brutalmente engañado. Tuve fuerza de voluntad, para calmarme y seguir con mi relato a los pocos minutos. Me recompuse casi en su totalidad.
–Eryx, no tienes que seguir si te hace mal recordar – Ava me pidió – No quiero que sufras.
–Es necesario Ava y voy a continuar – Suspiré hondo – Cuando le puse el anillo en su dedo anular, ella se lo vio puesto