Eryx DeCostello
Bristol
Crucé el umbral de la puerta de la habitación con Ava en mis brazos, al llevarla a la cama la dejé descansar, se veía satisfecha, me encantaba como su pelo tomaba un nuevo brillo y la sonrisa de sus labios lo decía todo. Habíamos pasado la noche de amor y de pasión más intensa de todas las que yo había tenido en mi existencia.
No recordaba que nunca antes con ninguna mujer hubiera alcanzado tal nivel de satisfacción y de plenitud como lo que acababa de experimentar con A