POV: Elena
La risa permaneció entre nosotros solo un instante antes de que Jace se alejara de la acera y se incorporara al tráfico de la tarde.
Durante un rato, ninguno de los dos habló. El silencio ya no era incómodo. Darme cuenta de eso me tomó por sorpresa. Cuando me mudé por primera vez a la casa de los Calloway, cada momento de silencio se sentía como un campo de batalla esperando que alguien lanzara el primer golpe. Discutíamos por todo: de quién era el turno de usar el baño, quién había