Capítulo 17: Aquí estás.
Narra Brooke.
El calor de sus manos en mis mejillas era desconcertante, tanto como la suavidad de su voz cuando habló.
—Brooke, mírame. —su tono era bajo, casi una súplica.
No quería hacerlo, pero lo hice. Abrí los ojos lentamente, encontrándome con esa mirada oscura que siempre me había hipnotizado, la misma que había jurado no volver a buscar.
—¿Qué quieres, Enzo? —pregunté otra vez, aunque mi voz sonaba mucho menos firme que antes.
—Quiero arreglar esto. —dijo, y su pulgar acarició mi piel e