Shantelle apartó la mirada, pero ya se sentía incómoda, con las orejas calientes. Ella y Evan habían entrado por la puerta, agarrados de la mano. Era debido a Lucas, que no dejaba de fijarse en sus manos. Le provocaba sentimientos encontrados, de esos que Shantelle no quería entretener.
Evan, en cambio, estaba encantado. Solo era una mano, pero era suficiente para sentir un cosquilleo de felicidad que le llegaba directo al corazón. Disfrutó del contacto de su suave mano con la suya. Notó que