Mikhail salió de la casa dando un portazo, estaba furioso, tenía ganas de romper algo. Estrelló su puño contra la pared, pero el daño de su mano no amortiguó los sentimientos que le carcomían por dentro. Rabia, traición y dolor, por primera vez sintió que la vida lo pateaba. Sin saberlo había sido un hombre afortunado, nunca había sentido un dolor así, nunca había sufrido por una traición, nunca había estado tan ciego de rabia como en ese momento. Siempre había pensado que todo saldría bien, qu