Punto de vista de Briar
Solté un largo suspiro al salir del coche. Los nervios me sobresaltaban. Intenté mantener la calma, pero era imposible tranquilizarme. Han pasado tres días desde que llegué al mismo lugar que juré no volver a pisar jamás. Pero ya había decidido que esto era por mi propio bien. No puedo privarme a mí misma ni a mi hijo de una mejor oportunidad de vivir. Así que esto es todo.
—¿Estás bien, Briar? Te ves pálida —preguntó mi colega y amiga, Rissa.
Negué con la cabeza, esforz